Sobre el Punk, el Straight edge y el resto de subculturas contraculturales.

Al igual que las drogas; la escena y la pose son el germen de la lucha anarquista. El fetichismo por la mercancía está más que ejemplificado en las distintas tribus urbanas y subculturas que surgen del espectáculo de la sociedad burguesa.

Estas nuevas formas alternativas de consumo expandidas a todos sitios, en gran medida, mediante la imposición del consumo cultural anglosajón, nos alejan y evaden de la identidad material que realmente deberíamos vivir, la de las clases oprimidas, para hacernos consumir ideas de estética y de comportamiento, y así hacernos formar parte del espectáculo capitalista inconscientemente.

Estas subculturas implican, historicamente, la destrucción, en parte, de la conciencia de clase oprimida, aquella que mantenía un minimo de unión frente a la explotación, para dividir a ésta y poder ver skinetos pegar a punkis por llevar cresta.

¿Qué diferencia hay entre unx punky y unx skinetx más allá de la estética? Solo las distintas formas de consumir pose, ropa, musica y la idea subcultural en general.

Otra historia es que cada una de estas subculturas se haya identificado más con unas ideología que con otras y como parte del proceso espectacular ahora formen parte de esa pose y de la idea que conforme cada subcultura, pero no como parte de un proceso de conciencia de lucha y convicción. Es decir, antes la ideología a partir de una subcultura que la ideología en sí.

A la vez se puede ver el ambigüismo ideológico que hay en cada subcultura, demostrando así, que el interior de cada subcultura solo es afín al modelo de vida capitalista, es decir, al modelo de vida que les ha creado y por el cual siguen existiendo. Solo es estética y consumo de una idea de vida.

La diferencia que hay entre un anarquista individualista y un anarcopunk solo consiste en que unxs le dan importancia a la estética, la escena y la pose y lxs otrxs no, además de la ideología liberal que trasmite el punk.

¿Qué diferencia hay entre un Straight edge y un anarquista antidrogas o históricamente antialcohólico? Que mientras que una es una respuesta a todo el daño hecho por las drogas en el entorno tanto de lucha, como de barrio, como allí donde se produce y distribuye, etc., etc., siendo consciente de que es la principal estrategia que posee el estado para mantener a la población alejada de la lucha y de la conciencia del mal capitalista, en resumidas palabras. La otra es una respuesta antidrogas dentro de una subcultura con sus formas alternativas de consumo dentro del capitalismo, creando otra subcultura, llamada Straight edge, con nuevas formas de consumo y reproduciendo la idea espectacular de una nueva forma de vida dentro del capital. Además naciendo de una idea liberal del no consumo de drogas que cada grupo ideológico a interpretado a su manera, y podemos ver desde strikis nazis hasta comunistas o incluso, strikis anarquistas.

Este “incluso” va directamente dirigido a toda esa apropiación de luchas que estas subculturas contra-culturales han robado tanto al anarquismo como a otros grupos ideológicos.

Recordemos cuando el anarquismo era sinónimo de antialcoholismo en cualquier lugar del mundo, puesto que eran estxs quienes llevaban la mayoría de luchas antialcohólicas, hasta que llegaron las nuevas formas de entender el anarquismo, la incursión del liberalismo dentro de él y las nuevas subculturas, como el punk, que creaban del anarquismo una estética y una forma de consumo perfecta para su comercialización capitalista. Es en ese momento donde la idea liberal de “yo soy libre de consumir drogas” y la provocación absurda contra la cultura de clase trabajadora, entre otras ideas liberales, hacen que las drogas entren de nuevo en los barrios marginales y en la lucha, haciendo del punk y estas subculturas alienantes una buena noticia para la perpetuación del Estado y el Capital.

Más adelante el Straight edge llega con una base absurda y es que en vez de eliminar la subculturalización de la lucha y el germen liberal de la juventud (que obviamente no era esa su intención), pretende eliminar las drogas de la escena Hardcore y punk o más bien pretenden eliminar las drogas de si mismos siendo éstos sujetos subculturales dentro del Hardcore y el punk. No solo apropiándose de la histórica lucha antialcoholica anarquista para objetivos reformistas dentro del espectáculo capitalista, sino creando una burbuja dentro de la escena y aislándose del resto como Straight edge, una nueva subcultura que homogeniza toda la llamada lucha antidrogas, desde una nueva forma de consumo dentro del espectáculo capitalista.

Antes la lucha antidrogas era sinónimo de anarquista, ahora rechazas un kalimotxo y lo primero que te preguntan es si eres Straight edge.

Además las subculturas o cualquier movimiento contracultural posee un análisis infantilista y más que manchado por el liberalismo cada vez más hegemónico, puesto que ninguna subcultura es asociada necesariamente a una ideología más allá que la capitalista, esa que las ha creado. Que tú con tu estética y estilo de vida más que impuesta por la cultura anglosajona y el espectáculo creas rechazar al capitalismo o a la cultura del capital, es un análisis erróneo, puesto que el capitalismo no posee una cultura de facto, sino que asume todas las subculturas, culturas y lo que haga falta para comercializarlas. Incluso te vende la idea contra-cultural para que tú la consumas, porque lo puede asumir perfectamente, pero sobre todo porque la diversidad de culturas, subculturas, tribus urbanas y de más hacen del capitalismo un sistema más diverso, más plural y por lo tanto más asumible por las personas destrozadas por el trabajo y el estudio, que no ven al capitalismo como algo tan malo como cuando había una cultura dominante, dictadura y trabajo infanti, por ejemplo. Sin embargo con una pluralidad de consumo de ideas de estilos de vida, democracia, trabajos de 8 horas, consumo de drogas, capacidad de ocio multiplicada, etc., etc., el capitalismo, que sigue siendo lo mismo, a las clases oprimidas no le parece tan malo. En cuanto más se reforme el capitalismo, de ésta manera, más alienación habrá en aquellas personas que lo sufren.

Además, que pensando racionalmente y con cabeza, creernos punkis, skinetos o Straight edge por como vestimos y actuamos es absurdo, puesto que no somos nada de eso, es más, no somos nada. Todo lo que creemos que somos está más que construido por la sociedad capitalista. Que tengamos, por ejemplo, fobia a los payasos, no es por casualidad, sino porque nos lo han metido en la cabeza a traves de peliculas y demás influencias. Lo mismo pasa con estas modas y subculturas, no somos así por naturaleza, no habéis nacido en la época equivocada, solo sois parte de esa mercantilización de vuestra persona. Somos, dentro de este sistema capitalista, oprimidxs que gracias a la sociedad del espectáculo nos creemos entes subculturales, siendo el perfecto ejemplo de consumo, puesto que no solo consumimos su ropa, sino que mediante creencia e imposición, llegamos a consumir sus ideas de comportamiento y sus estilos de vida.

Todas las tiendas de ropa son tiendas de disfraces, la cuestión es no creerse ese disfraz y evitar desviarnos así de la lucha

Esto no es un ataque ni nada por el estilo, máximo respeto a aquellas personas que se lo curran se consideren lo que se consideren, solo invito a reflexionar, destruir toda alienación y avanzar hasta el final.

“Cuando la estética pasa a ser más importante que la política, el espectacular mercado nos habrá derrotado.”

89 Puñaladas

Amargo.

Las milicias anarquistas (1936-37)

(Aunque no crea que todo o gran parte de lo escrito sobre historia del anarquismo, en este caso, u otros temas deba estar subido a internet, he decidido transcribir este texto sobre la militarización de la revolución social en España ya que no se encontraba en la red y me parece importante que cualquiera que muestre interés sobre el tema pueda conocer esta visión pro revolución que comparten muchos anarquistas, tanto entonces como ahora, y tener otra perspectiva para futuros debates y conclusiones, que a día de hoy está tan manchada por el discurso del reformismo y el pactismo burgués de la unión antifascista)

Muerte a la militarización de las milicias y al pacto con la burguesía.

Viva la revolución.

 

Una defensa desmilitarizada de la revolución.

“Hay algunos compañeros que creen que la militarización lo arregla todo y nosotros decimos que no arregla nada. Estamos en desacuerdo con la estructura militar” (Un delegado de la Columna de Hierro” en el diario “Fragua social”, 14 de Noviembre de 1936).

 

  • La agresión militar contra el pueblo.

Muchos historiadores, al hablar de los sucesos que acontecieron en la Península Ibérica desde el verano de 1936 a la primavera de 1936 se han obstinado en presentárnoslo como una infausta “guerra civil” entre dos bandos. Incluso los más atrevidos lo han hecho preservando en la probidad de una respuesta “causa republicana”. De esta manera han estado escamoteándonos, en conjunto, el gran estallido de una Revolución Social que, un día después de la rebelión militar, nacía rebosante de afanes trasformadores.

Fieles a una partidista y unilateral política de disfraz y exoneración, nos han pretendido mostrar esta “guerra de los generales” como un alzamiento contra el gobierno legamente constituido, cuando d verdad lo que comportaba era el zenit de una persistente agresión contra el pueblo, iniciada tiempo atrás por las camarillas militares con quien las gobernantes de la Republica habían transigido, contemporizado, hasta utilizarlo con tal de reprimir al movimiento obrero: las tropas republicanas aplastaron las revueltas populares protagonizadas por lo obreros textiles de las cuencas del Llobregat y de Cardoner y también por los mineros de Figols, el año 1933 en los sangrantes acontecimientos de “ Casas Viejas”; el año 1934, el general Franco capitanea la represión de la revuelta de Asturias y los Guardias de asalto arremeterán contra los manifestantes de Madrid y Barcelona.

El 18 de julio, una parte de estas fuerzas represoras hacen patente, con su actitud rebelde, la bárbara decisión de cortar definitivamente y por sus propios intereses las acciones revolucionarias de los trabajadores, aunque para conseguirlo tengan que acabar con la República que anteriormente los instrumentalizará. La terminante agresión contra los derechos y libertades de los pueblos de todo el Estado español se había llevado a término.

  • Organizar la defensa: ¿Milicias o ejército convencional?

Para poder oponerse a la agresión era necesario un copioso armamento e imponer un ritmo propio a la resolución. El gobierno de la República, pusilánime y temeroso de la respuesta popular deniega sostenidamente la entrega de armas. Primero fue Casares Quiroja y después Martinez Barri los que vieron el peligro que suponía para el orden establecido el hecho de armar al pueblo, por otro lado, se encontraban fatos de una fuerza militar real para oponerse a los facciosos y, incapaces de resolver la situación, hubieron de dimitir.

De la totalidad del ejército regular, que en julio de 1936 contaba con 500 generales, 15000 oficiales, 100000 soldados y 35000 guardias civiles, la República solo disponía de 30 batallones de infantería, 2 regimientos de caballería y un regimiento de “carros”, 1 regimiento de artillería a caballo, 1 grupo de artillería anti-aérea, 12 baterías de campaña, 1 regimiento de ferrocarriles y otras pequeñas unidades de guardias civiles, el resto se encontraba en el bando faccioso. Por este motivo, todo paso de la lucha recayó en los sindicatos y partidos obreros que, enseguida, fieles a los imperativos revolucionarios, se apresuraron a formar las milicias populares, única fuerza armada capaz de reemplazar el ejército, resistiéndose totalmente a la militarización. El Gobierno, presidido en ese momento por Girol, después de la dimisión de Casares Quiroga y de Martínez Barrio, a su pesar se verá forzado a aceptar la presencia de esta forma de “Gobierno revolucionario” que las milicias constituirán con tal de llevar a cabo su militarización mediante la creación de un ejército de voluntarios ofreciendo a los milicianos que se sometiesen a esta resolución “un sueldo, un bonito uniforme y un tratamiento especial”.

Ni que decir tiene que, en su principio, la tentativa d movilización del Gobierno Giral fue un fracaso, sobre todo en Cataluña, pues habría sido más lógico que los escasos militares leales se incorporasen a las milicias que no querer integrar las milicias al ejército, porque aquellas eran ya una realidad mayoritaria en todo el Estado.

 

  • La estructuración de las milicias.

“El Ejercito es un peligro para el pueblo. Queremos ser milicianos de la libertad y no soldados con uniforme” era la respuesta concluyente a las primeras tentativas de movilización.

Todas las funciones que hasta el momento habían sido propias del Gobierno, eran asumidas por el “Comité Central de Milicias Antifascistas” que controlaba en el momento de iniciarse la Revolución, 13000 hombres de la FAI, 2000 de la UGT, 3000 del POUM, y 2000 de la policía de la Generalitat. La independencia del “Comité” fue garantizada hasta el mes de octubre que pasaría a depender de la Conserjería de Defensa de la Generalitat, momento en el que comienza un proceso contrarrevolucionario que culmina con os hechos de mayo de 1937.

Desde un principio surgieron pero muy serias discrepancias por lo que a la estructura se refiere, partidos y grupos con objetivos tan diferentes. Los anarquistas que tradicionalmente han sido siempre contrarios a cualquier forma de organización militar y no, como alguno ha escrito, al modelo de ejército burgués, veían en las milicias el aglutinante de los auténticos afanes revolucionarios, la alternativa definitoria a cualquier paradigma de Gobierno. En cambio, los otros lo consideran como un “mal menor”, un estado transitorio hasta poder instaurar de nuevo la estructura política, social y militar perdida después de la agresión fascista y del estallido revolucionario del pueblo. Es así que mientras la CNT y la FAI se resistían aferradamente a la militarización, las otras organizaciones se esforzaban en convertir las milicias en una forma de ejército, disciplinado y uniformado, al servicio de la Republica.

Los partidos de subordinación socialista o marxista, en aquellas zonas no eran mayoritarios, no van a tardar mucho en dotar a los comandantes de sus milicias de jerarquías y grados militares, que sus hombres habían de acostumbrarse a la idea que pertenecía a un cuerpo militarizado. “Disciplina, jerarquía y organización”, demandaba “Mundo Obrero”, órgano del PC, el 22 de julio. Siguiendo esta consigna, en Madrid, constituirían el Quinto Regimiento, a través del cual emprendieron la formación de cuadros militares, la formación de unidades con Planas Mayores, técnicos y departamentos especializados, de cara a consolidar un denominado “ejército popular” a imagen del soviético “Ejército Rojo”.

La tesis según la cual para enfrentarse a un ejecito era necesario, otro ejército, disciplinado, centralizado y encuadrado militarmente, no era precisamente compartida por los anarquistas. Porque su propósito no consistía en reaccionar solamente contra el fascismo sino en organizar la defensa de un orden revolucionario que se estaba edificando y porque había que hacerlo sin recurrir a disciplinas ni autoritarismos en ningún tipo.

Antes de producirse la contienda, la CNT, en el congreso de Zaragoza del mes de mayo, se había manifestado contraria a la guerra y a las estructuras militares: “Cualquier ejército organizado constituía la amenaza más grande para la Revolución”, habían determinado los delegados. Proponen allí mismo la creación de comités antimilitaristas con tal de fomentar entre el joven la animosidad contra la guerra y la negación a hacer el servicio militar, así como también se muestran resueltos a declarar la huelga general en caso de movilización bélica.

Una vez comenzada la revolución, la CNT, continuando la línea trazada en el congreso de Zaragoza llevará un manifiesto a la opinión publica donde se expresaba en estos términos: “No podemos defender la existencia de un ejército regular, uniformado y obligatorio. Este ha de ser reemplazado por las milicias populares a fin de evitar nuevas conspiraciones”. Para los anarquistas las milicias fueron un ensayo de organizar autogestionariamente la defensa de las libertades populares.

Su unidad básica estaba constituida por el grupo, compuesto de 10 personas, cada 10 grupos formaba una centuria y una agrupación de centurias, una columna. Pese a la existencia de los respectivos delegados de los grupos y de las centurias elegidos por los mismo milicianos, y de un comité de guerra por cada columna, las milicias funcionaban de forma descentralizada, -de abajo a arriba-. Nadie daba órdenes, ni ejercía ningún tipo de autoridad (los únicos militares profesionales presente actuaban en calidad de asesores técnicos). Las decisiones salían de la base, haciendo innecesarias las jerarquías, el saludo, el reglamento y las condecoraciones. Tampoco había discriminaciones en el manjar, vestimento o en el alojamiento. Era la autodisciplina lo que se perseguía en el seno de las milicias. Cada uno debía de saber cómo actuar sin necesidad de que nadie lo mandara, consiguiendo de esta manera una disciplina colectiva indispensable para el triunfo de la Revolución pero a causa de las presiones gubernamentales poco a poco acababa abriéndose camino la idea del “ejercito”, incluso en los medios libertarios, no sin dificultades, la autodisciplina revolucionaria había de dejar paso, como resultado de imponerse prioritariamente la guerra a la revolución, a una disciplina de cuartel que estropeaba los afanes emancipadores del pueblo.

  • La militarización

Aceptar una disciplina externa y una autoridad onerosa se oponía radicalmente a los principios tradicionales del anarquismo por eso era imposible no resistirse a la militarización.

Aceptar el fracaso de la Revolución. Admitir la subordinación a “superiores” (graduaciones y privilegios), el control gubernamental, el saludo obligatorio y los castigos disciplinarios implicaba un grave atentado contra los mismo, ideales de libertad que se pretendía defender.

Dos eran, fundamentalmente, las objeciones de los anarquistas para efectuar la militarización:

1.- La lucha armada iniciada con un objetivo social-revolucionario es deformada en una guerra nacional, cuyo desenlace solo podía favorecer a las clases dominantes.

2.- La militarización comporta la centralización del poder y la movilización indiscriminada y obligatoria de todo un pueblo, en consecuencia es la negación de las libertades individuales.

No obstante, la militarización, aunque con lentitud va invadiendo las milicias anarquistas, es “el gran sacrificio que impone la victoria de los ideales redentores”, justifican algunos. Hombres como Cipriano Mera y García Oliver aducen la “falta de disciplina” y comienzan favorables a la reconversión de las milicias libertarias en un ejército regular, son del parecer de combatir al fascismo con una “organización militar eficaz”. Pero no todos los anarquistas estaban dispuestos a claudicar tan fácilmente: las Juventudes Libertarias llaman a rechazar la “enfermedad autoritaria” y a proseguir la Revolución, increpando a los anarquistas que habían bajado la cabeza. Asimismo, la “Columna de Hierro” resistiría infatigable hasta que la militarización era ya un hecho irremediable, forzados a aceptarla rechazaron diluirse con fuerzas no libertarias dentro de las denominadas “Brigadas Mixtas” (Cuando los comunistas ya se habían instalado en el aparato militar).

También la Columna Durruti, que pasa a denominarse la 26 División después de la militarización, accedió finalmente, con condiciones:

1.- Abolición del saludo.

2.- Mismo sueldo para todos.

3.- Libertad de prensa para los diarios del frente.

4.- Libertad de discusión.

5.- Un consejo de soldados para cada batallón.

6.- Un delegado no podrá ser comandante.

7.- El consejo de soldados convocara asamblea general si lo designan los representantes de la compañía.

8.- Los regimientos formaran también un consejo de soldados, los representantes del cual podrán convocar asamblea.

9.- Se envara un delegado observador al Estado Mayor del brigada.

10.- La organización de la representación de los soldados habrá de hacerse extensiva a todo el ejército.

11.- El Consejo General de Soldados estará representado en el Estado Mayor por un delegado.

12.- Los tribunales de guerra del frente estarán compuestos exclusivamente por soldados. Solo en el caso de comparecer un oficial ante el tribunal podrá participar un oficial.

Alrededor del mes de diciembre prácticamente la resistencia a la movilización era nula. Con mucha ironía militarista es concedida a Durruti, el miliciano que más se había puesto a la militarización, el grado de teniente-coronel a título póstumo; es claro que desde ahora la Revolución había sido vencida y la guerra perdida en adelante.

Definitivamente la tradición antimilitarista del anarquismo fue sometida a la disciplina de un ejército convencional.

Gerard Jacas

Por qué, desde una visión alejada del Straight edge, muchxs anarquistas rechazamos las drogas:

(Una visión muy simplificada, puesto que se puede sacar mucho más de estas ideas)

Si rechazamos las drogas es por los efectos de evasión que crean tanto en el entorno libertario, aminorando cada vez más la lucha revolucionaria y confundiéndola con un entorno de ocio, como en el resto de personas que comprenden a éstas, junto a la fiesta, como la segunda y única parte de su vida después del trabajo o el estudio, impidiendo así cualquier tipo de pensamiento revolucionario. Sin olvidar el daño que hacen y han hecho históricamente las drogas en los barrios más marginales, de las vidas que se cobra y del daño que producen las mafias que trafican con ellas.

Si dejamos de consumir droga es porque somos consecuentes con lo que ésta significa para los entornos que nos rodean entre el resto de motivos ya comentados y por no caer en una contradicción entre aquello que teorizamos y lo que practicamos, además de querernos en constante actividad y en buena forma tanto mental como física, alejadxs de aquellos productos y actividades que nos lo impidan.

Si utilizamos la abstención de drogas como acción política es porque queremos dar ejemplo, como anarquistas y abstemixs, de que se pueden dejar de consumir y ser un referente de apoyo para hacerlo o para quien quiera pero le cueste más o no pueda hacerlo.

Además queremos eliminar toda idea prejuiciosa del anarquista o anárquico del “punk y las drogas” que solo entiende el anarquismo como una forma más de ocio alienante pero en vez de en discotecas o bares, esta vez en ocupaciones, conciertos y raves; para dar el ejemplo de anarquista comprometido y “militante” o activo que de verdad se arriesga la piel, a veces incluso arriesgando su libertad física de movimiento, arriesgándose al encierro o actuando teniendo consciencia de que ese puede ser su destino, por cambiar las cosas más allá de su forma de ocio o más allá de una escena musical, que solo implica un cambio de formas de consumo.

Si utilizamos la acción directa contra traficantes es porque sabemos que solo nosotrxs podemos echar de nuestros espacios aquello que sea perjudicial para los propios espacios y ambientes de lucha o barrios combativos, sin depender de nadie, y porque sabemos que la policía, tanto en la actualidad como si echamos la vista para atrás, siempre ha sido un apoyo para ellxs, lxs traficantes, (cuando no era la propia policía quien suministraba) ya que al Estado le interesa que las zonas más combativas estén plagadas de traficantes y así dormidas por las drogas.

Amargo